A las 9 en el bus, paramos en el
camino en un hotel que es un verdadero oasis. Mucha vegetación y excelente decoración, tomamos chai en un cobertizo y
unas pastitas, me hago una meditación magnifica, es la primera del viaje.
Directo al Castillo construido en
la montaña y palacio del marajá. Merece la pena la visita. Nos encontramos con
sevillanos molineros y compartimos experiencias.
A las 20h llegamos al hotel, yo
me pego baño en piscina, luego me engaña Krisna para ir con las mujeres de
compras a una fábrica de telas, Todas compran algo. Volvemos a las 23h. Nadie
tiene ganas de cenar, Krisna había reservado y nos tenemos que excusar con el
hotel
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